Mes: marzo 2015

“Tenerlos cuadrados”

Como es sabido, el pronombre “los” de esta expresión correspondería figuradamente a los testículos de la persona de la que se habla. El hecho de que se le atribuya a estos órganos una forma cuadrangular y no ovoide sería un hecho que le conferiría a la persona en cuestión particular valor, coraje y tenacidad en la vida y en la batalla. La imagen de un testículo cuadrado es tan pintoresca que normalmente la gente no se para a pensar que la expresión pueda tener un origen anatómicamente razonable. Y en cambio parece que así es. Todo gira en torno a la guerra de Julio César en las Galias, concretamente a la campaña contra los aquitanos, en la región francesa de la Gascuña que hoy limita al sur con el País Vasco.  Los aquitanos, que César describía como “ferocissimes”, fueron uno de los pueblos que más quebraderos de cabeza dieron a las legiones romanas, que perdieron numerosos efectivos y recursos combatiéndolos. Como con todas las tribus que encontró, César dejó una descripción de sus costumbres, sus órganos de gobierno y de su atuendo en batalla. Al final de la descripción de los aquitanos escribió una frase que podría ser el origen de la expresión que tratamos: “quadrata testicula habent“. Aunque sería fácil traducir “testicula” por “testículos”, no queda claro si César hablaba de los atributos de los aquitanos (que a menudo luchaban casi desnudos) o si hay que leerlo simplemente como un diminutivo de “testa”, lo que podría hacer referencia a algún tipo de casco o adorno de esta forma. Sin embargo, el hecho de que la expresión haya llegado hasta nosotros con el significado actual parece indicar que la primera interpretación es la correcta. De hecho, esta característica parece que se hizo bastante famosa en la Roma imperial, y Marco Valerio Tiburtino ya en el siglo III d.C. se hace eco varios gladiadores aquitanos que habían alcanzado la fama y la libertad con apodos como “Quadratus”, “Rhombus” y “Poliedricus”.

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“Una ful de Estambul”

Para quien no lo sepa, la expresión se refiere a algo que no sólo es de ínfima calidad, sino que, de lo malo, es precisamente lo peor. Su origen parece que se debe a la Guerra del Rif en Marruecos en el primer cuarto del siglo XX. La permanencia para algunos de los soldados españoles en el norte de África fue larga y a menudo difícil; a causa de la complejidad del conflicto y de los frecuentes bloqueos marítimos, en ocasiones era difícil procurarse hasta los bienes de primera necesidad. Una de las cosas que más echaban de menos los soldados en Marruecos era el tabaco de la península, que se agotaba rápidamente cuando llegaba y a veces no daba ni siquiera para todos los efectivos desplazados. Por este motivo muchos de los soldados comenzaron a fumar algunos de los productos locales, de los que el más común era el “al-fuhl”, una especie de precedente del moderno hachís. El “al-fuhl” (que los españoles llamaban “la ful”)  estaba hecho sobre todo de sobras y desperdicios de otras hierbas, por lo que su calidad era bastante mediocre. Durante algunos pasajes de la guerra el bloqueo y el control fueron tales que al norte de Marruecos no llegaba ni siquiera el comercio interior, por lo que la única vía de entrada y salida era la carretera que lo conectaba con otros países del este: Argelia, Libia, Egipto, Turquía… A menudo “la ful” llegaba sólo por esta única ruta, y empobrecido hasta tal punto que a veces los soldados ni siquiera sabían qué estaban fumando. Es por eso que comenzaron a llamar aquello que se llevaban a la boca “la ful de Estambul”, no sólo porque la capital turca rimaba con “ful”, sino también para indicar la procedencia del producto, que tras haber atraversado diferentes países llegaba a sus manos en penosas condiciones.