Mes: noviembre 2014

“Ser un pan sin sal”

De alguien se dice que es “un pan sin sal” cuando es aburrido, monótono, en general soso y poco propenso a las bromas o al humor. La expresión tiene su origen, como no podía ser de otra manera, en una región italiana donde el pan típico no lleva sal, ya que se considera que ha de servir como mero acompañamiento de la comida y que no tiene que destacar sobre los demás alimentos: hablamos de la Toscana, cuya capital es la magnífica Florencia. Pero ¿por qué tenemos esta expresión en español y sin embargo no existe en italiano? Parece que todo comenzó durante la segunda guerra que Carlos I de España emprendió contra Francisco I de Francia en suelo italiano. En ella se produjo el famoso “sacco di Roma”, donde las tropas españolas sometieron a un duro castigo a la Ciudad Eterna, entonces bajo el dominio del papa Clemente VII, de la famosísima familia florentina de los Medici. El papa, que hasta entonces había sostenido al monarca francés, tuvo que rendirse al Habsburgo tras varios meses encerrado en el Castel Sant’Angelo. Se cuenta que, en la comida en la que el pontífice reconoció oficialmente su derrota frente al emperador, hubo grandes cantidades de pan toscano, sin sal, ya que las despensas del castillo habían llegado prácticamente a su final y quedaba casi sólo el pan que preparaban los cocineros florentinos del papa. Este alimento se quedó grabado en la memoria de los comensales, para los que era inconcebible un pan sin nada de sal. Esto, unido a la actitud sumisa y humilde del pontéfice para con Carlos I durante los días en que se redactó la capitulación, llevó a la delegación española a apodar de forma burlesca a Clemente VII “el pansinsal”. Ni qué decir tiene que un apodo de este tipo corrió como la pólvora entre las tropas, por lo que tardó poco en pasar al lenguaje popular.

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“Estar criando malvas”

Esta expresión se utiliza para hablar de alguien que ha fallecido, normalmente porque se asocia el nacimiento de las plantas al abono natural que genera un cuerpo humano enterrado. El origen es menos macabro de esto y hace referencia precisamente al contrario, a la negación de la crueldad de la muerte. Todo se remonta al siglo I d.C. y a la correspondencia que mantenían dos eruditos de la época, Plinio el Viejo y Cornelio Tácito. En el año 79, el año de la erupción del Vesuvio, Plinio se encontraba  en los alrededores del volcán, llevando a cabo exploraciones y experimentos para la redacción de su Naturalis Historia, su grande “enciclopedia” dedicada al mundo natural. En la última carta que Plinio escribió a su amigo Tácito le informaba de sus últimos descubrimientos y sus actividades, y destacaba que en las últimas semanas se había dedicado casi sólo a “criar malvas” (colare malvas), una flor que le había llamado especialmente la atención. Como es sabido, Plinio murió durante este viaje a la Campania, probablemente a causa de los efluvios tóxicos del volcán. La noticia de su muerte llegó a Tácito más o menos a la vez que su última carta. A Tácito le impactó la imagen de Plinio cuidando con cariño sus flores casi mientras moría, así que decidió utilizarla en su panegírico del estudioso frente a los notables romanos: “es por la magnitud de su persona y de su obra que Plinio no ha muerto, sino que está a los pies del Vesuvio, criando malvas”. La imagen era tan poética que caló enseguida entre la población y la literatura fúnebre, extendiéndose con facilidad a todos los rincones del imperio.

“Fistro”

Como muchos ya saben, Chiquito de la Calzada es un cómico que a principios de los años 90 fue uno de los personajes más conocidos en toda España. A él debemos no sólo grandes momentos de humor sino también una serie de palabras y expresiones que se han grabado a fuego en el vocabulario de toda una generación. Sin lugar a dudas la palabra más utilizada y que más se ha extendido a lo largo de toda la población es “fistro”, cuyo origen ha sido un misterio hasta hace poco. Un estudio reciente ha demostrado cómo Chiquito, que, como es sabido, veraneaba en Barbate en plena época del boom turístico, adoptó en su lenguaje cómico algunas palabras provenientes de otros idiomas que él oía en la playa. Es el caso por ejemplo de “acandemor”, que viene del inglés I can’t (any) more. (“No puedo más”). Parece que “fistro” también pertenece a este grupo de palabras y podría corresponder, según este estudio de la Uppsala University, a una expresión coloquial sueca, fÿstrohm, que sería algo así como “amigo” o “colega”, muy de moda en los años 60. Probablemente Chiquito no ha sabido nunca qué significaba la palabra, ya que según las estadísticas ha llegado a utilizarla con catorce significados diferentes (“señor”, “culo”, “cabrón”, “llave inglesa”, etc…) . Los estudios se han concentrado ahora en descubrir el verdadero valor del adjetivo “diodenal”, ya que no parece convencer mucho la teoría inicial de que fuera una variación de “duodenal”. En cualquier caso, se cree que el descubrimiento del origen de “fistro” es casi una especie de “piedra Rosetta” en la descodificación del lenguaje de Chiquito de la Calzada.