Mes: marzo 2014

“A la remanguillé”

Hacer algo “a la remanguillé” es, como casi todo el mundo sabe, hacer algo de espaldas, como queriendo adornarse con un gesto inútil. Algo que normalmente acaba mal. Como el protagonista del origen de esta expresión, Mangugliè du Soissons. Tras la muerte de Guillermo II, rey normando en Sicilia, se crea una vacío de poder que se cubre en principio con la regencia de su tía Costanza. Sin embargo, una parte del ejército francés no ve con buenos ojos esta regencia y decide elegir otro rey por su cuenta, concretamente a Mangugliè, primo lejano de Guillermo II y el general con mayor carisma entre la tropa. No tardó Manguglié en presentar batalla a Costanza y a su marido, Enrique VI Hohenstaufen. En la batalla de Trapani, Mangugliè planteó una táctica que no sólo se demostró ineficaz, sino que además le hizo pasar a la historia dando origen a la expresión. Manguigliè decidió tender una emboscada al ejército germano a las afueras de Trapani, mandando al frente una pequeña parte de sus tropas para después atacar con el grueso de la caballería por la espalda de los hombres de Enrique VI. La táctica fue un completo fracaso ya que las tropas que salieron al encuentro de los germanos fueron aniquiladas en poquísimo tiempo, por lo que cuando llegó Mangugliè con la caballería Enrique VI se había parapetado perfectamente en la ciudad y no tuvo problemas no sólo para detener el ataque normando sino también para contraatacar y destruir el ejército de Mangugliè. La maniobra fue enseguida motivo de burla, por lo que en Sicilia comenzó a utilizarse la expresión  alla re Mangugliè (literalmente “a la manera del rey Mangugliè), que significaba exactamente lo mismo que hoy, una maniobra difícil para hacer algo, sin que llegue a buen fin.

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“De sopetón”

La expresión nos lleva hasta la Cataluña del siglo XVIII, concretamente a la región del Alt Empordà, donde se cree que tenga origen uno de los tipos de pan más famosos de toda la península, el pan de payés. Precisamente la expresión está relacionada con este pan, ya que “fer la sopeta” (literalmente “hacer la sopa”), o sea mojar pan en un plato, era una locución muy difundida en los valles del Empordà gracias a las características de este pan. Obviamente existían derivados de la frase y uno de ellos era “fer el sopetó” (“hacer el sopón”), que era cuando se mojaba un trozo muy grande de pan para acabar con toda la salsa del plato de una sola vez. Es por eso que “fer el sopetó” o “fer de sopetó” empezó a utilizarse como sinónimo de hacer algo muy rápido, sin dar tiempo a los demás a darse cuenta de lo que pasa. Al español la expresión llegó directamente a comienzos del siglo XX como “de sopetón”.

“Dormir como un tronco”

La expresión nace en la Salamanca del siglo XIV y se debe a la historia de amor de Blanca Flora, hija del noble castellano Álvaro de Torregrossa. Se dice que Blanca conoció durante su juventud a un rico comerciante musulmán del que quedó perdidamente enamorada. El pretendiente, queriendo obtener su mano, se presentó ante su padre y le ofreció grandes riquezas si aceptaba que Blanca Flora lo acompañara a Granada como su esposa. La respuesta fue evidentemente negativa, lo que desató la desesperación de Blanca Flora. Aquella misma noche, como había acordado con su amante, se descolgó por el balcón y escapó con el comerciante, dejando en su cama un tronco de madera para ganar tiempo en su huída. Efectivamente, al día siguiente su padre, que no quería importunarla, se asomaba a la puerta de su cuarto y, viéndola inmóvil en la cama (eso pensaba él), se alejaba lleno de tristeza por la situación. Al caer la noche, ya preocupado porque Blanca Flora no había dejado la cama ni una sola vez, entró hasta el fondo de la habitación y descubrió el engaño, sumiéndose en una profunda depresión sabedor de haber perdido a su hija. Obviamente la historia se propagó rápidamente por la ciudad y, dado que Torregrossa no era muy querido entre sus conciudadanos, la expresión “dormir como un tronco” se extendió para ahondar en el dolor del noble, que nunca se recuperó de esta herida y murió pocos años después.

“Salir rana”

La expresión significa, para quien no lo sepa, un cambio brusco y negativo en la evolución esperada de un acontecimiento. Su origen es antiquísimo y se remonta al Antiguo Egipto. Según Heródoto, justo en la mitad del periodo entre la siembra en los márgenes del Nilo y la cosecha tenía lugar un rito que debía indicar por aproximación el resultado de la siembra. El primogénito del faraón introducía en una bolsa dos medallas de bronce de dos divinidades: Ra, dios del sol, y Heket, diosa de la fertilidad, representada normalmente con el cuerpo de una mujer y la cabeza de una rana. Después se encargaba al primer niño zurdo nacido después de la crecida del Nilo que metiera la mano en la bolsa y escogiera una de las dos efigies. Si salía Ra, se anunciaba una buena cosecha, y era a Ra a quien se encomendarían las plegarias; si salía Heket (rana), era un mal presagio y había que ofrecer sacrificios para pedirle una próspera cosecha el año sucesivo. Es por eso que “salir rana” existe como expresión desde tiempos inmemoriales.

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“Ha salido rana” en un jeroglífico