“El uno por el otro y la casa sin barrer”

Expresión de la que sólo recientemente se ha descubierto su origen, celado escrupulosamente tras los secretos de la escuela pitagórica. La clave de lectura reside en la expresión “la casa sin barrer”, un proverbio bastante popular en la Magna Grecia en los siglos VII-VI a. C. El proverbio significaba “y lo contrario” (igual que nuestro “viceversa”) porque los griegos consideraban que una casa en la que no se barría era exactamente lo contrario de lo que debía ser. Parece ser que en la escuela pitagórica de Crotone, preocupados por que los intrusos pudieran descubrir sus avanzados conocimientos matemáticos, habían empezado a utilizar proverbios locales para explicar algunos conceptos fundamentales, de manera que sólo los griegos de la zona pudieran acceder a ellos. Es por eso que la propriedad conmutativa de la multiplicación (que nosotros conocemos como “el orden de los factores no altera el producto”) en la Crotone de Pitágoras se definía como “el uno por el otro y la casa sin barrer”, o sea, “el uno por el otro y el otro por el uno”. Evidentemente la frase se hizo popular más allá de la escuela pitagórica, pero como no se conocía su verdadero significado tuvo que dársele el que ha llegado hasta nuestros días.

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