“Tener más sueño que treinta gaticos al lado de una estufa”

Aunque la expresión es bastante evocadora de por sí tiene su origen en uno de los trabajos de Hércules menos conocido, el de “Los gatos de Helióstenes”. Helióstenes había raptado a Casióscora, hija de Apolonio, y la había encerrado en una celda protegida por treinta feroces gatos (quizá guepardos, hay dudas sobre la traducción de esta palabra). Apolonio pidió a Hércules que la rescatara, pero sólo lo lograría si antes conseguiría adormentar a los gatos. Para conseguirlo, Hércules pidió a Hefesto una estufa de grandes dimensiones que pudiera generar suficiente calor para amansar a las bestias. La estufa era tan grande que Hércules pasó dos años acumulando leña en los bosques de Tesalia. Cuando finalmente logró encenderla, el calor hizo que los gatos se durmieran y que Hércules pudiera salvar a Casióscora. En la imagen podemos ver una vasija griega que representa Hércules, los gatos y la estufa. Se cree que el otro personaje sea Helióstenes, que se dice fue devorado por los gatos cuando se despertaron.

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