Mes: noviembre 2013

“Más frío que en moto”

Evidentemente una expresión reciente, aunque menos de lo que pueda parecer. La comparación se debe a la primera persona que dio la vuelta al mundo en moto, o sea, Carl Stearns Clancy, que a comienzos de siglo (1912) recorrió con su moto casi toda Europa, el norte de África y parte de Asia, hasta que volvió a los Estados Unidos, atravesando entonces toda su geografía desde San Francisco hasta su New Hampshire natal. A su vuelta se celebró una ceremonia en la que se le hizo entrega de una medalla que reconocía su hazaña. Celebrada en diciembre, al aire libre, en el momento en que el alcalde condecoraba el viajero notó que éste estaba casi tiritando, así que le dijo: “hace frío, ¿eh?”, a lo que Carl contestó “¡más que en moto!”, provocando las carcajadas del público. A partir de ese día se expandió la expresión, que llegó a Europa a comienzos de los años ’20.

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“Tirar la casa por la ventana”

Esta expresión, que parece nacer de una paradoja, tiene su origen en realidad en las complicadas relaciones políticas de la España del siglo XIX. Durante la segunda presidencia del Consejo de Ministros de Leopoldo O’Donnell se comenzó a discutir sobre los recursos que había que destinar a determinados servicios públicos. Uno de los principales detractores era José Esteban Lacasa, aguerrido liberal que defendía fuertes medidas de austeridad a causa de la dispendiosa guerra que España conducía en Marruecos. El 16 de marzo de 1860, tras una violenta campaña social contra Lacasa, se encontró el cuerpo del diputado bajo su ventana en el Paseo del Prado. Aunque nunca quedaron excesivamente claras las causas de la muerte, el partido liberal siempre sostuvo la tesis del asesinato, y comenzaron a utilizar la expresión “no podemos tirar siempre a Lacasa por la ventana” para explicar que un mínimo de rigor en las cuentas hacía falta siempre. A partir de ahí la expresión se difundió hasta que habiendo olvidado su origen, se comenzó a decir “tirar la casa por la ventana”.

“Un frío que pela”

Una expresión de este tipo no podía provenir obviamente sino de la alta montaña. Hay que echar la vista atrás hasta no hace mucho, hasta el 1950. En la expedición francesa guiada por Maurice Herzog y Louis Lachenal que coronó por primera vez el Annapurna se vivió una situación muy difícil a pocos días de llegar a la cumbre. Un temporal imprevisto hizo bajar las temperaturas hasta 15 grados de un día para otro, lo que provocó que la mayor parte de los alimentos que llevaban se echaran a perder. Entre las pocas cosas que les quedaron estaban los varios kilos de almendras que llevaban por ser un fruto altamente calórico y energético. La expedición comprobó que a pesar del gran frío de aquellos días y la escasa movilidad de los dedos, la piel de las almendras se desprendía con mayor facilidad que a temperaturas más altas, por lo que empezaron a utilizar la expresión “hace un frío que pela (almendras)”.

“Hacer un calvo”

Esta expresión ha sido erróneamente atribuída a las nalgas desnudas de quien muestra su trasero como protesta o burla. En cambio su origen está, evidentemente, en una anécdota que se contaba de uno de los nietos de Carlomagno, Carlos II “El Calvo”. Se cuenta que en la batalla de Fontenoy-en-Puisaye (841), en la que derrotó a su hermano mayor Lotario, Carlos se haya bajado las calzas para enseñarle su trasero a Lotario y decirle: “estas nalgas que tanto azotaste durante mi niñez te quitan ahora lo que pensabas fuera tuyo”. De aquí que enseñar el trasero se convirtiera desde entonces en un símbolo de victoria y de sumisión del vencido.

“Sudar la polla”

“Sudar la polla”: Parece difícil creer que una expresión tan vulgar pueda tener un origen no solo antiguo sino incluso científico. En los “Tratados Médicos” de Hipócrates se encuentra descrita una afección extremadamente particular, explicada en función de los cuatro elementos: el exceso del fuego y del agua en los individuos de una cierta edad provocaba una especie de fiebre, que concéntrandose en la zona alrededor de los genitales producía abundantes sudores. La descompensación de los elementos conllevaba además una relajación de algunas zonas del cerebro que daban lugar a un desprecio por los problemas importantes. De ahí que desde entonces estuvieran asociados los sudores en torno al pene con la pasividad y la inacción. Aunque no hay testimonianzas escritas ni médicas al respecto, se cree que Sócrates fue víctima de este síndrome, de ahí la parsimonia y la tranquilidad con que vivió su proceso y su condena a muerte. De hecho, en una copia muy antigua de “La apología de Sócrates” de Platón se lee al margen un comentario anónimo: “Estaba claro que le sudaba la polla“.

“Comerse un marrón”

La expresión proviene de la I Guerra Mundial, con casi toda probabilidad de la Batalla de Verdún, en Francia. Una parte fundamental para las tropas aliadas era asegurar el perímetro de las trincheras por la noche, una misión tan arriesgada como necesaria. Cuando los ánimos empezaron a mermar entre los soldados, el general Nivelle decidió recompensar a los que llevaran a cabo las misiones con “marron glacé”, una delicia que el general ofrecía de su bolsillo y de su despensa personal. Es por eso que al principio los soldados se ofrecían voluntarios con mayor frecuencia para estas misiones, diciendo contentos “hoy me como un marron”. Poco a poco, aunque iban cediendo en la batalla, los alemanes comenzaron a capturar y a matar un alto porcentaje de los exploradores franceses que cada noche salían a inspeccionar la zona cercana a las trincheras, por eso la expresión comenzó a difundirse con un significado negativo, como queriendo decir que el “marron” no compensaba el alto riesgo de la misión.

“Comerse un marrón”

La expresión proviene de la I Guerra Mundial, con casi toda probabilidad de la Batalla de Verdún, en Francia. Una parte fundamental para las tropas aliadas era asegurar el perímetro de las trincheras por la noche, una misión tan arriesgada como necesaria. Cuando los ánimos empezaron a mermar entre los soldados, el general Nivelle decidió recompensar a los que llevaran a cabo las misiones con “marron glacé“, una delicia que el general ofrecía de su bolsillo y de su despensa personal. Es por eso que al principio los soldados se ofrecían voluntarios con mayor frecuencia para estas misiones, diciendo contentos “hoy me como un marron“. Poco a poco, aunque iban cediendo en la batalla, los alemanes comenzaron a capturar y a matar un alto porcentaje de los exploradores franceses que cada noche salían a inspeccionar la zona cercana a las trincheras, por eso la expresión comenzó a difundirse con un significado negativo, como queriendo decir que el “marron” no compensaba el alto riesgo de la misión.

“O follamos todos o la puta al río”

Se dice que es uno de los oficios más antiguos del mundo, así que casi todas las expresiones de este tipo son también muy antiguas. Según el evangelio apócrifo de Rafael Jacobeo, durante las bodas de Caná (en las que Jesucristo había convertido el agua en vino, recordemos), un grupo de fariseos venidos del norte se acercaron a Jesús y a María Magdalena, que se había convertido recientemente. Desconfiados por su nueva vocación, empezaron a hacerle proposiciones no muy castas, ante las que Jesús tuvo que salir en su defensa, recordando a todos que Magdalena ya no era la pecadora que ellos pensaban. Abel, hijo de Jesé, esclavo de los efluvios de Baco, le dijo entonces: “Jesús, o follamos todos o la puta al río”. Se desconoce si la expresión ya se utilizaba o si quedó inmortalizada por este evangelio como ejemplo de impiedad.

“Más pesado que una vaca en brazos”

La expresión nació ya aposta con un significado ambiguo, por lo que es normal que después se haya perdido casi por completo su verdadero origen, que proviene del segundo viaje a América del conquistadorespañol Cabeza de Vaca. Como es sabido, en este viaje Cabeza de Vaca se adentró en lo que hoy es Paraguay, remontando el curso del río con el mismo nombre. En esta expedición, al conquistador le acompañaban su mujer y sus tres hijas, al parecer todas entradas en carnes. Como el terreno de la selva cerca del río principal era cenagoso y poco seguro, la mayor parte del tiempo los compañeros de expedición tenían que hacer turnos para llevar a las mujeres en brazos, lo que suponía un notable esfuerzo físico considerando su tamaño. De ahí que entre los miembros del viaje comenzara a extenderse la expresión “más pesado que una vaca en brazos”, suficientemente ambigua para poder utilizarla incluso delante del jefe de la expedición.

“Más listo que los ratones coloraos”

A pesar de que parece una expresión muy coloquial y llana tiene su origen nada más y nada menos que en la célebre expedición del Beagle que llevó a Charles Darwin a recorrer el mundo. Como es sabido, a bordo de aquel barco capitaneado por Robert FitzRoy estaba también el rico sevillano Rodrigo Sánchez, que ya anciano quiso disfrutar de su fortuna conociendo los cinco continentes. Darwin, que había empezado a esbozar su teoría de la evolución, explicó a Rodrigo durante una noche en cubierta que había notado que los “reddish mices” eran los únicos que conseguían escapar de las serpientes de las Islas Galápago. Rodrigo, que quedó impresionado por la agudeza del señor Darwin, le dijo “you’re even smarter than the reddish mices!”. Cuando Rodrigo volvió a su Sevilla natal comenzó a utilizar la frase como “eres más listo que los ratones coloraos”. A causa de la creciente popularidad de Darwin y de la simpatía de la frase, la expresión se consolidó rápidamente, perdiéndose muy pronto el origen de la misma.